No quiero dar a entender que no soporto más estar acá, pero es totalmente necesario para mí salir de toda esta rutina, de mis conocidos, de mi escuela, de mi iglesia, etc. Se que escribo de esto muy a menudo, pero es una de mis preocupaciones de hoy en día. Necesitaría tranquilizarme aunque sea un poco, pero la idea de que en septiembre tengo que mandar todo lo que necesito para mi inscripción, me pone eufórica.
Quiero, de una vez, dejar todo esto atrás, todas las cosas que a veces son buenas, otras veces no tanto, pero que llega un momento que me siento como empalagada de la misma comida. Quiero cambios, y la manera más instantánea de lograrlos es irme, y empezar mi propio caminos, lejos de todo aquello a lo que llamé "hogar".
Me voy, y tal vez (sólo tal vez) vuelva en 6 años. Yo no sé qué puede deparar el destino, no sé qué es lo que Dios tiene preparado. Pero de lo que si estoy completamente segura es que quiero dejarme guiar por él, aunque me cueste. Quiero entregarle estas y cada una de mis decisiones, pero se que es necesario "limpiarme" de muchísimas cosas para poder hacer una mudanza en la cual solo tenga las cosas necesarias, las indispensables, y la memoria para utilizarla como experiencia.
"Toda mudanza o cambio de nivel, deja cosas atrás. ¡No te las lleves contigo! No te lleves a Lot contigo al próximo nivel. No todos están preparados para el siguiente nivel. A la gente le gusta mas llorar con los que lloran que reir con los que ríen. A medida que me fue mejor, he perdido algunas "amistades", pero he ganado otras. El secreto es que no todos pueden ir contigo."
Dante Gebel.
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