sábado, 29 de enero de 2011

El sol volvió a su morada

Al empezar la noche, cuando sólo se escuchaban los grillos en las plazas, unos pasos rompieron la eterna melodía. El suspirar en una noche fría, lágrimas perdiéndose entre el pasto verde, como si fuera la única y última vez para poder amar. Ella, sonriendo por los recuerdos perdidos, camina sin rumbo entre los árboles que se mecen suavemente por la brisa de verano. Sonriendo y llorando. Quisiera quedarse en las fotos de aquellos momentos vividos, y que fueran eternos. Queriéndose escapar del presente y vivir aquel tiempo, donde tuvo la oportunidad de verlo a los ojos y declarar sus sentimientos... y no lo hizo. Ahora ya no puede; él está lejos. Spolo lo que los reunió una vez, podrá volver a hacerlo, pero es imposible. Se esperanza sigue viva, sabiendo que sólo Dios volverá a juntarlos en una noche de otoño. Sabiendo que al otro día, el sol volverá a salir.

Verena
10 de abril de 2007

jueves, 27 de enero de 2011

Papel de Lija

Inspirado en el poema de José Pedroni

Lo que pasó esa noche no lo podré olvidar, porque conocí el primer amor. No fue exactamente la primera vez que me enamoré, pero ese amor que sentí, y siento todavía, era tan puro, indescriptible. Todos dicen que este flechazo a veces dura para siempre; a mi solo me duró una simple noche pero no lo podré olvidar nunca.

Estaba muy cansado de tanto trabajar y desvelarme todos los días de la semana. Era por mi situación económica que no me favorecía en las cosas que necesitaba. Muy deprimido fui a un bar tratando de olvidar mis obligaciones con aquel simple trabajo de herrero en el que mis manos pagaban.

Ya ebrio, y sin ganas de tomar la última de las siete botellas que mis supuestos amigos no querían pagar (por lo que tuve que pagar yo) decidí ir a casa a reponer mi borrachera. Cuando estaba llegando, en uno de los escalones de la entrada de mi casa, se encontraba una figura singular. Era una mujer vestida de un traje de fiesta color carmesí; allí estaba, tiritando por el frío de la noche con su cabello tapado con una chalina negra. Me acerqué y le puse sobre los hombros mi campera para que se abrigara. Me miró y en ese instante sentí algo especial que no se puede imaginar. Era como si me hipnotizara con esos ojos pardos iluminados por la luz de la calle, pero yo sentía que aquellos ojos reflejaban un mundo a lo misterioso e incierto del universo. Luego me sonrió; yo le devolví con una sonrisa también, pero sin saber lo que le estaba pasando a mi corazón, que daba fuertes y rápidos latidos. No me dijo nada en todo ese tiempo, pero la invité a pasar sin respuesta alguna; luego entró.

Noté que era una mujer joven, de 24 años aproximadamente, tres años menor que yo. Le pregunté su nombre y no me respondió, pues estaba muy concentrada viendo el cielo por la ventana desde mi humilde pero acogedora casita de madera. Se dio vuelta repentinamente y me sonrió. No me salió voz para preguntarle otra vez, porque sentía que los latidos de mi corazón aumentaban de velocidad. Inspiré profundo y le preparé un te caliente.

Pasadas las once y media de la noche empezó a llover, una llovizna suave de otoño. Cerré los ojos por unos minutos. No obstante una voz pacífica y tranquila empezó a cantar una canción que parecía fantasía. Sentí que la voz provenía de la joven. Escuché con atención y parecía italiano, aunque yo no se mucho de ese idioma. Como lo suponía, cuando abrí los ojos era la joven, cantando como ángel de luz. Volví a cerrar los ojos. Sentí que se me acercaba pues podía sentir su perfume que olía a jazmines. Me dijo unas palabras dulces en mi oído, también en italiano, y seguido de eso oí la campana del reloj de la ciudad marcando las 12 en punto. Sentí una felicidad inexplicable y apacible en mi alma y, cuando un sueño repentino se apoderó de mi, me quedé profundamente dormido.

No se cómo ni cuándo, pero ese día fue el más feliz; pues no se comparaba con la fantasía más anhelada que cualquiera puede soñar. Pero era una sola cosa lo que sabía: me había enamorado de aquella joven sin nombre.

Al día siguiente, ya habiendo pensado en la noche, me desperté con un perfume dulce, idéntico al de aquella flor deseada por mi ser. Abrí lentamente los ojos, de manera de que pudiese verla otra vez, pero no, no la vi por ninguna parte. Sin embargo, entre mis manos se hallaba una pequeña caja de música de palo santo, recubierta con una tela color carmesí. La abrí y escuché aquella canción cantada por la joven, y adentro, en el fondo, una flor de jazmín. En la tapa de la parte de adentro, amorosa pero misteriosamente se hallaban escritas las dulces palabras de ella.

Nunca supe el fin de esa mujer deseada, y tal vez nunca lo sepa, o si todo fue un maravilloso sueño, pero mi corazón, mente y alma la estarán y la siguen esperando en aquel frío escalón de la entrada de mi casa.

Verena
3 de diciembre de 2004

Cuando estoy triste lijo
mi cajita de música.
No lo hago para nadie.
Solo porque me gusta.

Hay quien escribe cartas;
quien sale a ver la luna
para olvidar. Yo lijo
mi cajita de música.

Amarga es la madera
de palo santo, dura.
Pero es como el amor
Que no muere y perfuma.

Cuando estoy triste lijo
mi cajita de música.
Porque te vas y vuelves,
no he de acabarla nunca.

Te espero. Mi tristeza
huele a ti y es menuda.
Tengo las manos verdes
esta noche de lluvia.


José Pedroni

martes, 25 de enero de 2011

El verano y sus sorpresas


En verdad, la vida a veces te sorprende.

Este fin de semana llegue de aquella ciudad con tanto para ver que me quedaron cortos aquellos 12 días que estuve allá. Esa ciudad llena de perfumes, y sonidos, y recuerdos que solo quiero olvidar.

Llegué y quise descansar, aunque terminé haciendo lo que mejor se hacer: cantar. Canté, todo lo que mis pulmones me dejaron, y olvidé lo que pasó, no me importaron la cantidad de errores que tuve y solo canté. Hace mucho que no escuchaba mi propia voz, y me gustó lo que escuché.

Confianza y seguridad de lo que estaba haciendo. Me sentí libre después de todas las vueltas que le di a esa soga que me mantenía encerrada en los mismos errores. Terminé de cantar y fui feliz.

Saludé a todos aquellos que extrañé por esas casi dos semanas y me encontré con un viejo amigo que se fue a vivir a la Capital y había llegado hacía una semana. Nos pusimos contentos de volver a vernos y charlamos un rato, en donde arreglamos juntarnos algún día. Me presentó a su amigo que había venido con él y que pronto se debía ir para seguir sus vacaciones. Me pareció muy agradable, así que no me molestó haber arreglado con ellos para ir al lago el lunes.

Se hizo lunes a la mañana, sonó el despertador. Una. Dos. Tres veces. Nada. Seguí durmiendo hasta que se hizo la hora de la comida. Ayudé a mi mamá a cocinar para mi familia que ese mismo día regresaban a su ciudad, y como último día decidieron ir al lago, así que aproveché la salida.

Fui, estuve un rato sola hasta que me encontré con mi amigo y ahí me junté con los demás. Nos metimos al agua, fuimos al mirador, y luego a unas rocas. En todo el trayecto fuimos hablando y conociéndonos un poco más, pero más con el chico que vino con ellos, el cual ya para el atardecer se mostró interesado por mi.

Fue raro sentir esa sensación de vuelta. En cierto sentido se asemejaba a lo que me pasaba cuando conocía a alguien en el boliche, en el viaje de egresados. Era una sensación que no se como describirla correctamente. Es... como la satisfacción de que alguien se fije de esa manera especial en mi, pero al mismo tiempo el miedo de acercarme demasiado y mostrarme interesada en su interés. Porque es así. Porque este blog es el único al que le contaría estas cosas, ya que mi orgullo supera mi honestidad hacia la gente.

Cuando él me pedía un beso y me miraba de esa forma, yo solo podía contenerme completamente y decirle "Me conoces hace un día, ¿y ya me pedís eso?", pero voy a ser sincera, total, acá nadie tiene por qué decirme algo. Cuando se mordía el labio inferior mientras me miraba así, yo simplemente desesperaba en escaparme. Me conozco, y en los momentos más impensables soy muy impulsiva. Por eso, me quedaba tres segundos más y le comía la boca.

Desgraciado. Me hizo desearlo.

Y yo, como tan buena chica que soy, lo dejé con las ganas.

Se que si me hubiera encarado de una y se hubiera mandado, yo no hubiera podido escapar. Es más fuerte que yo (y no sé hasta qué punto eso es bueno). Y a pesar de todas las ganas que yo también tenía, me siento bien, ya que hubiera sido peor saber que fui su "chape de verano", y caer con tan buena suerte en el calificativo de "fácil". Detestable de solo pensarlo.

Igual, con estas experiencias me doy cuenta que hay demasiadas personas por conocer. El es una sola persona de en medio de aquella jungla de autos y cemento que me espera. Tanta gente...

Y si, tengo que contar que cuando yo vaya para allá, él posiblemente ya se haya olvidado de mi. Tal vez me vea y ya no le pase nada, total, soy una más en su vida y yo tampoco pretendo que me pase de nuevo lo que me pasó con él, porque el mundo está lleno de gente, y en verdad creo que hubiera sido una mala idea quedarme con uno solo (en referencia a J) antes de salir al mundo, antes de conocer lo más cercano a lo que es la independencia, lo que voy a empezar a disfrutar en poco tiempo.

Lo conocí a él y le gusté. Significa que no estoy tan mal como pensaba.

Tengo oportunidad de poder estar con alguien en algún momento, aunque me gustaría conocer a la persona correcta y no adelantarme a estar con nadie más, pero no voy a decir más nada, porque muchas veces me sale el tiro por la culata...

Espero que Dios me ayude en estos temas, los cuales se muy bien que siguen siendo mi debilidad...

miércoles, 19 de enero de 2011

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos"
.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.




Pablo Neruda - Veinte poemas de amor y una canción desesperada

martes, 18 de enero de 2011

Adiós

De mañana:

Tengo ganas de escribir, quería saber cómo se sentía cuando la lapicera roza el papel, y la verdad se siente bien, me siento libre.

El viento corre a través de la parra al lado de mi ventana, haciendo sonar cada hoja con delicadeza. La brisa continua; algo que siempre voy a recordar de este lugar. Siempre continuará, ella no se va a detener nunca.

Estos días estuve pensando en las despedidas. Las diferentes formas y razones de decir adiós, me hicieron caer en la cuenta que todas ellas nos llevan a la crisis. Y como muchas veces he escuchado, la crisis viene por el cambio y trae con ella más cambio. Como sucede con las uvas que estoy contemplado; su semilla tuvo que morir para transformarse en planta y su flor tuvo que morir para que viniera el fruto. Tiene que haber muerte para que vuelva a haber vida.

Ayer hablé con él. Había hablado para juntarnos una vez más, la última. Al principio dijo que no, que no le iba a hacer bien y que por qué yo quería verlo. Le dije que era porque después ya no lo iba a ver más, pero ni siquiera se bien la razón de aquello. Sólo quería hablar con él por última vez y tal vez solo guardar un recuerdo suyo, de como es su voz, sus ojos, su sonrisa... Solo quería verlo sonreír una vez más. Pero ahora ya es imposible, porque después de haber dudado por el sí, yo misma lo animé a decir nuevamente que no, ya que se que va a ser para mucho mal.

Ayer fue nuestro adiós y con las últimas palabras también se van todos los sueños y la ilusión de pasar la vida con él. En la vida real no hay un botón de retroceso o posibilidades de editar nada o borrar lo que salió mal. Simplemente las cosas pasan...

Este mes va a estar lleno de despedidas... Empezó con él y continúa con lo que yo conozco como vida. Mis amigos, mis padres, mi hermosa ciudad. Ya nada va a ser igual, ni siquiera yo.

Me voy, y la vida continúa. Me voy y mi vida tiene que continuar. La brisa aumenta y es incesante. La música acompaña a la soledad...

... Cambio de planes... En unas horas continúo esto...


De tarde:

Estaba escribiendo lo anterior cuando recibí una llamada que no esperé. Era él, y me dijo en ir a su casa. Yo le dije que estaba bien, aunque estaba confundida con esta nueva decisión.

Fui, entré, y me quedé sentada hasta que él terminó de hacer cosas. Después de un rato se sentó al lado mio y me abrazó. Yo solo apoyé mi cabeza en su pecho y lloré por un rato... Después de eso, él me besó y ahí todo empezó...

Beso tras beso, toque tras toque, roce tras roce... Del sillón al piso, del piso al baño y ahí mucha agua, como si eso nos limpiara de todo lo que estábamos haciendo...

No, no llegamos a concretarlo, pero como hoy, nunca habíamos llegado tan lejos. Tratamos de disfrutarlo, pero era imposible. Tratábamos de darnos placer el uno al otro, de una manera, con una posición, con más intensidad o más delicadeza. Y cuando terminamos, nos dimos de frente con la decepción de haber hecho las cosas mal... de nuevo.

Y pensar que como novios, habíamos tenido tantas fantasías de cumplir lo que hicimos, pero ahora veo que no fue lo que esperaba... Porque el amor se fue, porque ya no queda nada de lo que éramos...

Terminamos todo ese show, y quedó un vacío entre nosotros... Nos besábamos, pero ya se había creado un abismo entre él y yo. ¿Y ahora? Nada... Lo extrañé, lo tuve por última vez, y ahora nada. No siento nada, solo quiero olvidar e irme. Porque no me sirvió más que para darme cuenta que fui débil una vez más, pero que tampoco necesito nada de eso. No necesito que un hombre me toque, que me excite, que me bese una y otra vez. Porque eso no necesariamente trae consigo amor, ¿y de qué me sirve algo vacío e insensible?

No, no me gustó mostrarme a la persona que tanto amé y ahora simplemente resultó ser mi droga. Es increíble la necesidad de un cuerpo por el otro, la imperiosa necesidad del roce de nuestros labios. Por eso es necesario el corte de todo esto, para que él haga su via y encuentre la felicidad a la cual él está predestinado, como yo también.

Tal vez por esto Dios permitió que pasara todo lo que pasó, para que no nos amáramos más, y veamos que solo es atracción física, sólo lujuria. Que no está Él en medio de nosotros, y que Él no lo aprueba...

(Perdón, una vez más, perdón por el mal que te hago todo el tiempo Dios... Necesito cambiar... Necesito de tu ayuda...)

Por lo menos, ahora si es nuestro verdadero adiós, ya que no siento esa falta como la sentía en nuestra primera despedida... Y a pesar de lo que acaba de pasar, todo terminó con una sonrisa en nuestros rostros, sabiendo que nunca más nos volveríamos a ver, por lo menos deliberadamente. Nunca más... Y eso extrañamente me deja aliviada.

Adiós primer amor de mi vida. Gracias por todo. Algún día nos volveremos a ver, pero en otras circunstancias... Sabé que te deseo lo mejor, siempre.


"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos..."

viernes, 14 de enero de 2011

No Princess

¿Por dónde empezar? Es tan raro agarrar de nuevo una lapicera y empezar a escribir... Es como empezar de nuevo, una vez más, pero esta vez desde otro punto de partida.

Sentada, sola, en una plaza que tiene tantos recuerdos de aquellos pocos últimos instantes de mi película interminable. Aquel capítulo que empezó con amor y termina con olvido.

Fue hermoso, tal vez demasiado y estar acá sentada escribieando me da mucha nostalgia.

Tengo ganas de llorar. ¿De qué? Todavía no estoy segura. De lo que podría haber sido, de lo que ya no es. "Yo sufrí mucho por amor, ahora viviré la vida", la canté más de una vez, creyendo que el despecho iba a pasar. Y pasó. Ahora estoy rodeada de un luto que no quiero aceptar. "Era necesario esto", me trato de convencer cada día que paso en esta ciudad.

Y todavía no entiendo para qué vine. Si, fue para despedirme de él, y tal vez, sin pensarlo, de disfrutar los últimos resagos que quedaban de nuestra historia. Verlo, y hablar con él. Algunas cosas que en una semana más se me va a ser imposible.

Tantas anécdotas y tantos recuerdos hubiera tenido esta plaza. En aquel departamento a solo algunos metros de este lugar.

Pero no. Nunca va a ser así. Tanto por esa estúpida debilidad suya, como por mi gran herida. ¿Por qué dañarnos así? ¿Por qué tuvo que terminar?

Yo lo veia tan eterno... Nadie más que yo tenía tanta fe en esto.

Por fin puedo soltar algunas lágrimas. Después del reencuentro, todo me quedó tan confuso. Estar con él esas horas me hizo dar cuenta que extrañaba su calor. Cuando me preguntaba algunas cosas, solo podía contestarle con la verdad... Solo podía contestarle con palabras heridas y tocarlo con manos sangrantes. ¿Dónde estoy? ¿Dónde quedó lo qu yo era?...

"While my heart is a shield and I won't let it down,
While I'm so afraid to fail, so I won't even try,
Well, how can I say I'm alive?"

Creía que era imposible que hayan tantas facetas y sentimientos en una sola persona, pero no. Acá estoy, con todo el rejunte de lo que quedó de mi vida amorosa. Todo aquello que me terminó dejando sola nuevamente.

Ya me endurecí, eso lo sé muy bien, pero no lo suficiente como para dejar de llorar.

Quisiera que él venga y demostrarle que no soy tan fuerte como me quiero mostrar. Que escribo con lo que me dejan mis ojos borrosos. Y aún así, no volvería con él, por simple supervivencia. Al estar uno lastimado, lastima a los demás, por eso debe sanarse, para que ni mi corazón arrugado ni otro se arrugue más.

Quiero que el venga y me agrace, me proteja de la fría brisa que me envuelve. Que vuelva a ser todo como antes, todo hermoso y lleno de esperanza.

Pero tiene que aprender que las oportunidades que vienen también se pueden ir, y que yo no soy la excepción... No soy Dios, no soy completamente incondicional, y no quiero serlo.

El sol va bajando lentamente mientras mi piel se enfría. No se cómo será más adelante, pero por ahora espero que sea la última vez que yo venga a esta ciudad. En un principio iba a venir por él, y creo que esa debería ser la misma razón para no viajar nunca más hacia acá.

Lo extraño muchísimo... Y ya no puedo evitarlo. La única persona que hubiera querido que me amara era él. Y ahora lo único que podemos hacer es no buscarnos más, para no lastimarnos o seguir con esta historia cíclica y sin fin, pero de la cual los dos quedamos adictos.

Es hora de terminar, y tengo que aceptarlo. Que cada uno continue con su vida y quizás, en algún momento de nuestra vida nos encontremos de vuelta.

Tengo que continuar, pero también dejarlo continuar a él... No puedo detenerlo, porque eso sería egoismo. No puedo pretender que él vea mi dolor y que no le pase nada, porque yo lo veo a él y me duele... Me duele su dolor y termina siendo también parte del mio. Por eso es mejor así, aunque lo extrañe y extrañe amarlo, estar en sus brazos y sentir su calor. Tal vez así debía ser...

Tendré que aprender que en las cuestiones del corazón, jamás hay un "Happy ever after"... Y que yo no soy una princesa...

miércoles, 12 de enero de 2011

Nota para vos

"Decir adiòs es crecer"... Si, lo escuché millones de veces... Y es necesario... Es triste, y esto me llena de nostalgia, pero así debían ser las cosas... Es lo mejor, porque a veces hay que arriesgar algunas cosas para que las heridas no se agraven, o simplemente no volver a cometer los mismos errores... Y aunque no llegues a leer nunca este mensaje, sabé que voy a extrañarte muchísimo, porque también eras (y seguis siendo) mi mejor amigo y mi confidente... Te quiero mucho y te deseo lo mejor...


Espero que algún día nos veamos y que para ese entonces las heridas hayan desaparecido, solo para poder volver a tomar un café con vos y hablar de la vida una vez más... El tiempo cura las heridas, y el tiempo nos volverá a juntar algún día... Solo espero que para ese entonces hayas encontrado a esa persona especial, y que yo también, y que todo esto sea parte del pasado...

Te quiero y va a ser difícil dejar de hacerlo alguna vez...

Éxitos...